The site uses its own technical cookies, anonymous third party analytic cookies and third-party cookies that could be used in profiling: in accessing any element/area of the site outside of this banner, you consent to receiving cookies. If you want to know more or refuse consent to cookies, click here.

Música y entrenamiento: tres playlists para cada momento de tu entrenamiento

por Gabriele Ferraresi / LUZ
Durante al menos un siglo la medicina ha estado estudiando la relación entre el rendimiento deportivo y la música: pero sólo en los últimos años hemos tenido una serie de pruebas e investigaciones que han demostrado cómo la música actúa en nuestro cuerpo y especialmente en nuestras mentes durante el entrenamiento.


Playlist

Más música, entrenamiento menos agotador

Por ejemplo, una investigación realizada por la Brunel University London revela que los entrenadores que escuchaban el clásico Motown de Marvin Gaye I heard it through the grapevine, sentían menos fatiga y percibían que la sesión de entrenamiento era más corta que la duración real.

La música es, por tanto, un estímulo fundamental para entrenar durante más tiempo y para ayudarnos a mantenernos en forma.


Playlist
¿Qué tipo de música es la mejor? La clave de todo es el BPM, es decir, los latidos por minuto, el ritmo: escuchar Tristan e Isolde de Richard Wagner no tiene los mismos efectos en nuestro cerebro que el último single de Cardi B. Para hacer nuestros esfuerzos menos duros en el gimnasio - ya sea corriendo o en bicicleta - es mejor elegir canciones con un tiempo que oscila entre 120 y 140 BPM.

La música es, por tanto, un estímulo fundamental para resistir más tiempo y ayudarnos a mantenernos en forma.

Latidos por minuto por debajo de 120? Son útiles tal vez para sesiones preliminares de estiramiento, pero no nos ayudarían mucho si necesitáramos hacer un entrenamiento de alta energía o correr los 100 metros. Pasar de 140 BPM - la norma para géneros como el punk hardcore, drum'n'bass, speed metal - no parece producir ningún efecto sensible en nuestros cuerpos.


Playlist
Como explica el investigador Costas I. Karageorghis en Applying Music in Exercise and Sport, va más allá en aquellos mecanismos que gobiernan nuestra interpretación y música. Además, muestra cómo nuestras actuaciones mejoran escuchando música mientras entrenamos. Según Karageorghis, entre el 15% y el 20%, añadiendo que los que escuchan música mientras entrenan necesitan alrededor de un 7% menos de oxígeno que los que no escuchan nada y mantienen el "ruido blanco" del gimnasio como fondo.
The home of Motown, home to the historic label of Marvin Gaye, Jackson 5 and many other icons of soul and black music
Para mantenerse en el rango correcto de BPM, tanto el pop como el rock son perfectos y desde hace mucho tiempo existen playlists diseñadas específicamente para el entrenamiento. ¿El ideal? Adaptar la banda sonora al estado de ánimo y a la actividad para la que estamos a punto de entrenar, evitando ritmos demasiado sincopados, o que cambien dentro de la misma pieza.

Lo mejor es tener una sección rítmica constante, capaz de acompañar nuestra fatiga de forma fluida y, sobre todo, de hacernos sentir menos.

Efectos secundarios y pequeñas precauciones para escuchar música

¿Efectos secundarios? En realidad no: pero con auriculares o auriculares siempre es mejor prestar atención al volumen, especialmente si realizamos actividad física en carreteras con mucho tráfico donde es esencial para nuestra seguridad mantener el contacto con los sonidos que nos rodean.
Otro efecto indeseable, subrayado por Marcelo Bigliassi, investigador de la Brunel University London, es que escuchar música durante el esfuerzo físico nos acostumbra tanto al "dopaje natural" que ya no podemos prescindir de él. ¿El riesgo?

No poder entrenar más sin la música adecuada para aligerar nuestros esfuerzos. Pero es un riesgo que estamos dispuestos a correr.

Tres listas de playlist para el entrenamiento según el BPM

Así que, como escribimos recientemente, el BPM es muy importante para definir el concepto de playlists. De hecho, los latidos por minuto se utilizan para definir las métricas de la música (en términos simples como una canción "empuja"), la misma unidad de medida también sirve para especificar la frecuencia cardíaca, por lo que los dos conceptos están tan estrechamente vinculados sobre todo en las actividades cardiovasculares (como girar, correr o elíptica en la habitación).
Training and music: a combination confirmed by science
Nuestra referencia, sin embargo, en este momento sigue siendo la de las canciones para escuchar para el entrenamiento, por lo que el BPM se refieren a la música y no a la frecuencia cardíaca.

Teniendo en cuenta este contexto, hemos seleccionado una serie de playlists de Spotify adecuadas para mantener el ritmo adecuado en función de cada situación de entrenamiento.

Calentamiento Pop (130 BPM)


Playlist
Una playlist muy exitosa en Spotify, con casi 100.000 seguidores, fue hecha para aquellos que quieren mantenerse al día con los tiempos y con su propio entrenamiento. Las canciones son principalmente música electrónica, música en la cuales el estribillo está diseñado para estimular tu entrenamiento. La presencia de artistas como Armin Van Buuren garantiza la progresión adecuada, si necesario.

Runner’s Club (160 BPM)


Playlist
Runner's Club
Esta es también una playlist muy popular, en Runner's Club donde se tocan las cuerdas de la nostalgia y los recuerdos para utilizar lo mejor de uno mismo en el entrenamiento.
Running is an activity with which music goes perfectly together
Además de Don’t Stop me now de Queen o Barbara Ann de The Beach Boys, Who Are You te llevará en frente de un episodio de la serie CSI o You Never Can Tell en las atmósferas de Jack Rabbit White Slim’s y al baile en pareja más “Pulp” de siempre.

Running to Rock (170-190 BPM)


Playlist
Running to Rock
La playlist oficial de Spotify más seguida es la que tiene una de las gamas más altas de BPM (170-190). Esto se debe a que la investigación científica demuestra cómo la música intensa y enérgica ayuda al rendimiento atlético.
Según una investigación de la Southern University, la mayoría de los atletas con mejores resultados los han conseguidos con música del alto número de BPMs.
Girl with earphones runs to the park
Este tipo de música permite en ciertos momentos del entrenamiento y con el estado de ánimo adecuado, no sólo mejorar el rendimiento, sino también mejorar el estado de ánimo del atleta, así como aumentar significativamente el nivel de excitación antes de una competición. La música intensa, por lo tanto, pone energía positiva en la mente del atleta. No sólo eso: es capaz de cambiar el estado de ánimo del atleta si no está preparado para centrarse en su entrenamiento. La selección de Running to Rock, que recoge piezas de rock contemporáneo de Papa Roach, In Flames and Within Temptation y otros, es exactamente lo que se necesita para una descargade energía marcada por los altavoces.

/related post

Desarrollo muscular: cómo optimizar el entrenamiento con las proteínas adecuadas

Con la dieta de proteínas adecuada, no sólo es esencial saber cómo, sino sobre todo cuándo, para...